Selser relata la vida de Sandino, quien contuvo la política imperialista estadunidense. Gracias a su labor documental, Selser recrea el ambiente político y social de la época para recordar a un hombre que se negó a ceder la soberanía de su país.
«Humor no es lo primero que uno espera en unas memorias que hablan de ritos funerarios, pero esta alegre crónica de una familia durante la era maoísta provoca sonrisas y lágrimas por igual.» The New Yorker
Manuel encuentra un grupo de amigos que se atreven con todo, hasta con caminar sobre raíles encima de unos barrancos. El joven no se atreve, con sensatez, y demostrará su valentía en un momento de gran peligro.