Andy Stanley
Ninguno de nosotros merece lo que Dios nos ofrece: una vida libre de pecado y la esperanza de un futuro glorioso. Pero, aunque parezca increíble, todo esto se nos sirve en bandeja. ¿Por qué? Por la gracia de Dios, por su favor inmerecido y el amor y la amabilidad que nos brinda profusamente y nos (...)